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El blog se ha mudado, ahora todas estas entradas antiguas y las nuevas las podrás ver en
ELMUNDOESTALOCO.COM

31.12.07

¡Feliz año nuevo!


Termina este año 2007 poco prolífico en posts en esta web El mundo está loco en comparación con otros años. Y es que ha sido un año muy movido en general para mí y el tiempo, sobre todo en los últimos meses, no me ha sobrado. De todas formas, a pesar de mi aleatoriedad a la hora de actualizar, los lectores habéis seguido ahí fieles y eso me alegra mucho. Así que para el próximo año a ver si se puede actualizar más, leches.


Aprovecho para felicitaros a todos el año nuevo que será 2008. Las rimas que se acabaron el 2005 no se sabe si seguirán este año ya que este número es dado a ripios tales como "embrocho", "mocho", "pocho" o "vulva". Del fin de año poco más se puede decir de lo que ya hice en el post del año pasado: [Comportamiento habitual ante un fin de año]


Ya se sabe, cuidado con los excesos, con el alcohol, con las orgías... Y ojo, si alguien os dice que no a fornicar esta noche le decís: "Vaaa tonta/o, ¡que es fin de año!" ¡Y alegría! Que hoy la gente va de un salido... Y para todo lo demás, Mastercard. Que tengáis una buena entrada de año y unas felices uvas. ¡Feliz año nuevo!

30.12.07

Noticias locas (I)


Inauguro hoy una sección en la web llamada Noticias locas en la que recopilaré varias noticias curiosas que me haya encontrado por ahí y las explicaré como me dé la gana. Es decir, sin rigor, sin profesionalidad, sin contrastar e inventándome detalles a gusto del consumidor. Vamos, como en las noticias normales de toda la vida.


Una niña de 2 años es multada por exceso de velocidad. Una multa llegó a casa de Ayesha Kahn para sorpresa de sus padres. La habían cazado a más de 100 kilómetros por hora por una carretera en la que el límite estaba en 60. La niña dijo que cómo iba a ser ella, que no podía ser, puesto que aquella noche había estado fumando porros con los amigos de la guardería. Dicho lo cual, la madre fue a comisaría a decir que la niña no era la culpable, que debió ser otra persona puesto que la niña ese día estaba de fiesta. "Alguien suplantó a mi hija señor policía, ¡busquen a todos los hombres sospechosos con babero en el pecho y sonajero en la mano!" El policía prometió seguir investigando.


Japón teme una invasión extraterrestre. Según declaraciones de CarloJechú Lee Bélula los japoneses están acojonados por la posible llegada de naves extraterrestres. Parece ser que en Tokio TV están reponiendo Alús con leche y ha aparecido este personaje para comentarles que: "Van a venil veinte mil millone de nave de Laticulín y Ganímedes" Y se han jiñado. El ministro japonés de Defensa tiene previsto un plan de contingencia para posibles invasiones extraterrestres que según sus palabras: "Nada nos dice que no hayan ahí fuela un montón de extlatelestles que nos quielan invadil" Tampoco hay nadie que nos pueda negar que haya treintamil Patos Dónalds montados en dónuts voladores planificando un ataque a gran escala desde la cara oculta de la Luna. ¡Un plan ya!


Una postal llega a su destino 64 años después. Para que luego digan que Correos va mal. A todo el mundo le ha pasado que ha enviado una postal desde el lugar de vacaciones, ha vuelto y aún no le ha llegado al destinatario. Pues bien, este hombre pudo ir, volver, volverse a ir, tener hijos, nietos y aún no había llegado la postal. Su novia de entonces le gritaba: "¡Shizuo!" -Se llamaba así el hombre. "¡Shizuo! ¡Ya no me escribes joío por culo!". Una historia de amor que terminó por culpa de correos japonés. En realidad la postal no llegó porque un soldado americano de la Segunda Guerra Mundial cogió la postal, como era de esas de Lloret de tías en pelotas, pues se la quedó. Y así hasta que murió y se la dio a una estudiante japonesa que la cogió ruborizada. Y por fin llegó a Nobuchika Yamashita que pudo disfrutar de su postal 64 años después...


Y el premio a la noticia chorra de la semana es para: Papá Noel es la persona que más cartas recibe en el mundo. Según un estudio firmado y todo del UPU, Unión Postal Universal de Naciones Unidas, Papá Noel es el tío que más cartas recibe, superando incluso a los Reyes Magos que son tres. Los de correos afirman que no saben muy bien donde enviar las cartas ya que no saben donde vive. Dicen que casi todas van a Finlandia, pero que cada uno las envía a donde buenamente puede. "Calle del Elfo Feliz nº99 esquina con Reno Grande" y no hay manera. Ahora además se ha modernizado e incluso recibe cartas por correo electrónico. Lo mejor de la noticia es que nos comenta que Papá Noel tiene destacados elfos en todos los servicios postales para controlar ellos mismos la ingente cantidad de cartas que recibe el orondo anciano. Tócate los huevos. Y lo publicaron oigan.


Este tipo de noticias, demuestran a las claras que como bien dice esta web: El mundo está loco.

28.12.07

Las ultramegacomilonas de Navidad



Este post había pensado hacerlo justo horas antes de que me diera un chungo barriguil de estos guapos que te hacen permanecer en casa, y en el water, más tiempo del deseado. Uno andaba con el estómago débil y se encuentra con que en casa se montan unas comidas de Navidad en las que después de unos minutos comiendo el bigote te sale rojo y se te pone cara de gamba.


Sí, y es que en toda casa que se precie la Navidad provoca no pocas comilonas en las que sale comida hasta de debajo de las piedras. Tú vas comiendo tan tranquilo y de repente ves como llega tu madre con un plato nuevo y no se queda comiendo, no. ¡Se vuelve a la cocina a preparar más cosas! ¡Como si no hubiera suficiente! ¿Pero no era esta una celebración religiosa? ¿No era pecado capital la gula? Que lo vi en Seven, yo creo que en el fondo quieren que acabemos como el gordo de Seven. Aunque la teoría más plausible que pensé mientras iban llegando platos como por arte de magia es que mi madre estaba contratada por algún grupo de caníbales del África central y pretendía cebarnos para sacar mejor precio. Por ahí estaba la cosa.


Sólo tenéis que ver la foto que ilustra el post, esa pica da miedo, y es real. Esos platos acumulados en el fregadero estaban llenos de comida, y de qué manera. Para haceros una idea, supongo que en cada una de vuestras casas recibistéis comida de una manera similar, así que vayamos a desmenuzar el menú.


Para empezar salí de mi habitación y llegué al comedor, y ¿qué ves? Un platito con queso, otro platito con jamón, otro con varios embutidos, otro con carne mechada y una gran bandeja con ensaladilla rusa. No está mal para ocho personas que van a comer, digamos que sería el preaperitivo. Vas comiendo poco a poco y de repente aparece una gran bandeja más grande que la de la ensaladilla rusa portando gambas a la plancha. Los ojos de los comensales se entrecruzan y se lanzan a por ellas pringando todo. ¡Comed no vayan a terminarse! Cuando parece que van a acabar como si de un efecto de magia digno de Copperfield aparece una mano con un platito con más gambas que saltan a la bandeja gráciles y calentitas ellas. ¡Comedme! Gritan todas al unísono. Es lo que tienen las gambas asadas, que hablan.


Con eso cualquiera estaría lleno, pero en Navidad no. Es como las barbacoas, la gente come por inercia aunque ya no haya hambre. Así pues, aparecen los platitos de chipirones fritos. Nada, un par de platos que junto a las gambas conformarían lo que sería ya el aperitivo. Los platos de chipirones también tenían el don de autoregenerarse en cuanto que se terminaban rellenándose de forma totalmente automática. Debió ser este el milagro de los panes y los chipirones. Pero las madres nunca están conformes con eso, y nos debió ver con cara de hambre. Dicho y hecho, vino con una cazuela repleta de mejillones y almejas a la marinera, lo llamado post-aperitivo para que acabáramos de abrir boca.


Sí, porque después del pre-aperitivo, aperitivo y post-aperitivo venía el primer plato. Nada, una comida ligerita para pasar lo que resta del día de la Navidad como personas normales y no como gorrinos cebados. Pero en fin, trajo canelones. Con su bechamel y sus cositas ligeritas para nuestros estómagos vacíos. Por si había hambre había segundo plato, pollo con escamarlanes. Todo el mundo saltó a por ese segundo plato hambrientos todos después de un aperitivo tan corto y suave. Hay veces que la abundancia de comida puede ser una tortura de lo más sádica.


Pero esto no termina aquí, ya que una comida de Navidad siempre ha de tener postre. No sé, un sorbete de limón o algo así suave... Pues no. Un pijama. Dices, ¡ostia! ¿Tanta hambre tenían en esa casa que frieron sus trajes de dormir? ¡No! Ni eso ni los albornoces, el pijama es un postre llamado así por alguna razón que no sé cual es. Pones piña y melocotón en almíbar, flan con nata por encima y helado de sabores y te sale un pijama. Si lo llegan a saber las costureras... Este postre es de lo más ligerito y ayuda mucho a acabar de digerir lo consumido anteriormente. Pero por si había un huequecito en alguna zona de nuestro estómago o del esófago ya puestos. En el último reducto de la garganta quedaba un espacio para un último bombón o trozo de turrón ya que aparecía una nueva bandeja con postres y frutos secos variados. ¡Nunca creí que en casa existieran tantas bandejas!


Y luego nos quejamos de las operaciones bikini. Navidad nos convierte en seres hambrientos y parece que se vaya a acabar el mundo de un día a otro y se acabe la comida. ¿No se podría espaciar un poco este tipo de manjares para poder disfrutarlos más y no verlos pasar por encima de la mesa dejándolos pasar porque no entra un trozo más ni con calzador? Qué desastre. Y ahora, a cuidar el estómago.


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Post Navideño (VI): Las comilonas

23.12.07

Quedarse sin cobertura en el móvil



Siempre que estamos hablando por teléfono en un lugar en movimiento como podría ser un tren o un coche... Ejem, lo último no se lo digáis a la DGT. En esos momentos siempre llega algún punto en el que nos quedamos sin cobertura y siempre tenemos tendencia a hacer los mismos gestos y los mismos procedimientos a seguir que nunca, jamás de los jamases, sirven para nada. Pero... ¿Por qué es tan ridícula la situación de quedarse sin cobertura en mitad de una llamada?


Pues porque ni nos damos cuenta de lo que hacemos. Antiguamente, en la época en la que los teléfonos móviles se confundían con el mando de la televisión, mucho antes de que se confundieran con el vibrador clitoriano de tu novia, la cobertura se iba y venía a voluntad propia. Ya podías estar hablando en tu casa como en plena calle que de repente, en según qué esquina de la casa, se iba la cobertura de repente y se perdía la llamada. Ante esa situación, aquellas personas armadas con armatostes prehistóricos alzaban la mano para buscar cobertura. "A ver si aquí, poniendo el móvil encima del armario..." Hablar no hablarían una mierda, pero cobertura quizá en las alturas...


Se quedaban mirando al móvil desde abajo, tal como si levantaran un cáliz a lo alto y gritaran: "Yo os bendigo hijos míos, esta es la sangre de mi sangre y la cobertura llegará de los cielos, bajará y el móvil se iluminará por obra y gracia del altísimo. Amén". Pero nada, no funcionaba. La cobertura se iba a voluntad y no había manera de hacerla volver. Alguno que otro llegó a subirse a la MIR buscando reestablecer una llamada: "A ver si así cerquita del satélite consigo algo..." Pero nada, Movistar no estaba para tantos trotes.


Conforme fue pasando el tiempo la cosa mejoró. Entraron muchas compañías de telefonía móvil y pusieron antenas por todos lados para que la cobertura llegase hasta para las ratas de las cloacas, lo contentas que se pusieron las Tortugas Ninja... ¡Hasta en el metro puede uno hablar ahora! A pesar de todo, la cobertura se sigue yendo en según qué lugares en los que uno intente mantener una conversación más o menos larga. Suele pasar sobre todo en el tren, que cuando llega un túnel se va todo a tomar por saco. Estás tan tranquilo hablando por teléfono y no se va la llamada de repente, sino que está unos segundos que no se oye nada y empiezas: "¿Hola?" Lo preguntas, preguntas hola. Ana Rosa Quintana es capaz de hacer preguntas más absurdas en sus entrevistas, pero un día habría que verla decir esto a un invitado. "¿Hola?" "Sí, hola", le responderían.


Pero nosotros insistimos, al no recibir respuesta desde el otro lado del telefonillo volvemos a intentarlo. Y decimos: "¿Hola?" Y nos ponemos a mirar el móvil fijamente, directos a la pantalla, lo miramos extrañado y solo nos falta decir: "Ser... O no ser... He ahí la cuestión" Parece perfectamente un monólogo teatral en un momento dramático y de tensión, deberían hacer una obra así con un móvil en la mano. En ese momento alguien nos fastidia el monólogo y salta: "Creo que no hay cobertura aquí". Y lo miras y te vuelves a plantear si la vida tiene sentido con afirmaciones así.


Sin embargo, en fechas como las actuales mucha gente ni se preocupa si se queda sin cobertura, en estas fechas se envían mensajitos graciosos que crean las compañías de móviles para forrarse. Yo que tenía un rato os doy una idea y a ver si Vodafone y Movistar me dan mi parte de comisión. "Felices fiestas a niños y mayores, si rompes la cadena... No veas qué peste hará en el water esta noche después de los turrones".

5.12.07

Los que van en manga corta en invierno



Cuando no hay manera de encontrar la foto que uno busca, Forges siempre va bien

Llevo días viendo a un colgao, porque no tiene otro nombre: colgao, que va en manga corta a primera hora de la mañana cogiendo el tren y allá donde va, sin un mísero jersey que llevarse a los brazos. Nada, ni una bufandita, ni un gorrito ni nada. He visto perros más abrigados que él. Él sin embargo lleva manga corta, a palo seco. Uno piensa, bah, este es uno que debió nacer esquimal entre cubitos de hielo y el invierno de España no le molesta lo más mínimo. O es que su madre era alcohólica y en vez de romper aguas, rompió en cubatas y ya venía con unos cuantos hielos el chaval. Vete a saber. Pero cuando ves varios de estos especímenes estos pensamientos se difuminan y se convierten en algo más. ¿Por qué leches esta gente no pasa frío?


Ellos van tan anchos, ni tiritan ni nada. Es como una demostración de hombría, a ver cuanto aguanto en manga corta ante el fresco matutino, porque para ellos es fresco, no es frío. Lo de pasar frío es para nenazas. Y desde aquí lo digo, si la hombría se midiera por friolerismo yo sería una locaza del copón. Por suerte no se mide así. Pues bien, esta gente como son machos españoles que no pasan frío ni por asomo, si acaso pasan fresquito. Una ligera brisa matutina es para ellos. Cuando el hombre del tiempo dice: "Mañana abríguense, en muchas ciudades la temperatura será de 0º" Ellos sueltan tan anchos: "¿0º? ¡Perfecto! ¡Ni frío ni calor!" Sin ir más lejos tenemos grandes ejemplos en las películas, como Titanic. Las últimas palabras de Di Caprio fueron: "Uy que frejquita está hoy el agua..." Los machos, españoles o no, lo son hasta el final. Y sí, os he jodido el final de Titanic, al final el barco se hunde.


Yo, de verdad, no entiendo a esta gente. ¿Cómo se puede uno salir de casa con solo una mísera manga corta? Ahora que va todo el mundo con bufandas, con guantes, gorritos, edredones... Bueno, edredones sólo alguno que ya se ha tomado el tren como su casa y llega, se pone su cojín en la ventana, se retumba, se echa el edredón y a dormir como un tronco. Aunque la gente que se duerme es tema para otro día... Pues ellos van como si estuviéramos en pleno agosto. ¿Tendrán los cables completamente cruzados? Tendré que seguir a uno de ellos, seguro que es de los que luego van en verano en chandal negro a la playa a sentarse en la arena. "Es por el frío que he pasado en invierno ahora lo recupero en verano" Gente rara hay por todos lados oigan.



Aunque a lo mejor es por simple y llana pereza. Yo tengo un amigo, desde aquí un saludo ahora que me están viendo por el interné ese, que no se ponía la chaqueta por pura pereza. Porque luego, a lo mejor, haría más calor que por la mañana, y es un palo llevarla en la mano todo el día. Ole ahí la pereza absurda. Es como decir que subes a tu casa por las escaleras porque te da pereza esperar el ascensor. ¡Lógica aplastante! Pues bien, a lo mejor estos chicos tan calurosos tienen miedo a que haga más calor más tarde, no sé, a las tres en el Sáhara, y luego tengan que aguantar la chaqueta con la mano y les provoque una hernia en el hombro que se extienda y les provoque la inmovilización completa del cuerpo. En realidad lo hacen por su salud, por la pulmonía no, pero por su salud sí.


Siempre cabe la posibilidad de que sean personas muy olvidadizas. Yo he conocido gente que ha salido de casa sin las orejas y es un problema. Era como aquel anuncio de los donuts, que decía: "¡Andá (porque iba con acento en la a final, cosas de los anuncios) los donuts!" Cuando se subía al autobús. Pues este al ponerse las gafas al salir a la calle decía: "¡Andá las orejas!" Y corría para casa. Esta gente se deja la chaqueta en casa y no solo eso, el jersey también. Un día de estos se dejarán los pantalones y los calzoncillos y se dejarán sólo la camiseta. Como los verdaderos nudistas. Los verdaderos nudistas son aquellos que en invierno se ponen abrigo y bufanda pero van con la polla fuera. Pues estos al estilo.


Y es que estos personajes de la vida cotidiana nos hacen replantearnos incluso nuestra existencia. ¿Llevaré demasiada ropa? ¿Es invierno? ¿Es gilipollas integral? Son dudas que te vienen a la mente al verlos. Pero oye, seguro que estarán pensando: "Ande yo fríamente y ríase la gente". Y que sea lo que San Frenadol quiera.
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