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28.8.09

Las cámaras digitales



La foto borrosa también es ARTE

Hubo un tiempo en el que confíamos en un mundo mejor. Un mundo en el que gracias a la tecnología, todo sería perfecto. Cuando aparecieron las primeras cámaras digitales muchos, ilusos nosotros, pensamos que se acabaría con la maldición de las fotografías amateurs; esto es: ya no habría fotos borrosas ni mal hechas porque eh, ¡se pueden borrar! Luego uno se da una vuelta por los álbumes de fotos que tiene la gente en Facebook o cualquier otro lugar y se plantea: Tanta tecnología, ¿pa' qué?


En serio, ¿para qué? Si luego uno se encuentra álbumes enteros en los que ni una foto se salva. En los que todas las fotos, todas sin excepción, son borrosas. O mal enfocadas. Y cuando digo mal enfocadas no es que salgan un poquito descentradas o salga más pared de fondo de la cuenta. No. Cuando digo mal enfocadas es que salga la oreja y media sonrisa del modelo en cuestión a fotografiar y se vea todo lo demás del fondo; que termina siendo dos perros follando o una señora cayéndose del andador.


Este tipo de fotos no son nuevas de ahora, cuando existía aquel elemento llamado carrete o más comunmente llamado rollo, era lo habitual. Normal, la gente no tiene por qué saber fotografiar. Pero entonces no había manera de saber si estaba la foto bien hecha o no hasta que la revelabas. El de la tienda de fotos, como siempre, se quedaba mirando tus fotos antes de dártelas mirándote de reojillo como diciendo: "Anda que te has lucido... ¿Y esto?" Mientras giraba la foto poniendo caras raras para intentar adivinar qué es lo que estaba viendo. Mejor que no lo averiguara. Si había alguna foto comprometedora era la primera que sacaba, sobre todo si estaba la tienda llena.


Ahora esto no debería pasar, todo el mundo puede verlas al momento y darle al botón borrar si la foto no cumple los cánones. Pero claro, ahora no existe la limitación de espacio que antes sí existía. "Uy, me quedan cuatro fotos en el carrete, habrá que gastarlas bien" Ahora caben tres millones setencientas cuarenta mil fotos más y ya ni se borran. No sólo no se borran, ¡sino que además se enseñan! E incluso se hacen mal queriendo porque... ¡Sales más natural! Claro, lo natural es que salgas con cara de mongolo mirando al cielo, la boca medio abierta, las manos en pose rara y el cuerpo en postura de caida inminente. Lo natural es bonito, lo natural es guay, lo natural abrillanta y embellece. Los venenos de las plantas son naturales también, pero la moda es que lo natural es lo mejor que hay. ¡Natural!


Esto al final acaba convirtiendo tus álbumes de fotos en un montón de recuerdos en los que se pueden contar con los dedos de la mano el número de fotos buenas que tienes. Cuando de mayor mires las fotos de joven dirás: "Qué alegría ser mayor, estoy mucho mejor que antes, con arrugas y todo" Si es que te da tiempo a verlas todas, porque se acumula tal cantidad de fotos que o existe la reencarnación o no hay manera de volver a verlas todas. Aunque muchas veces se podría hacer la foto resumen. Con tener una con cada amigo en la que os hayáis hecho autofoto estirando la mano es suficiente. A partir de la número 500 de la misma versión de foto con un fondo ligeramente distinto, empieza a cansar. Aunque hay gente que se hace ese tipo de fotos con las amigas para tener una bonita colección de escotes. Las fotos desde arriba, ese truco conocido.


Lo mejor de las cámaras digitales modernas es apreciar la cantidad de veces en las que se es capaz de salir con cara de tonto en las fotos. A veces uno se llega a plantear si es que todo el mundo tenemos cara de tonto siempre y no nos habíamos dado cuenta. El mejor momento para demostrar esto es cuando se hace la típica gracia de "Eh, ¡que era un video!" Después de media hora con la sonrisa falsa aguantándotela con pinzas de tender la ropa, agarrado a dos o tres amigos, y diciendo con la boca de medio lado: "Venga, échala ya, venga" El cámara soltando una risa que lleva diez minutos aguantándose grita: "¡Era un video!" Y al día siguiente abren las noticias de Telecinco con vuestro caso.


Eso sí, la revolución que han traído las cámaras digitales es al mundo de las fotos ligeras de ropa. Entre el exhibicionismo, la confianza ciega en los novios y el no tener que pasar por la tienda de fotos ha convertido Internet en un enorme álbum (NSFW) de chicas jóvenes delante de sus espejos churretosos del lavabo. Ya sea más vestidas o más desnudas. ¿Por qué los lavabos? ¿Nadie conoce el botón de autofoto que salta al cabo de 5 segundos? ¿Por qué esos flashes? ¿Por qué hay tantos lavabos sucios? ¿Por qué no limpian el maldito espejo antes de hacerse la foto? Es un tema digno de un post aparte solo para ellas, sin duda.


En definitiva, hubo un tiempo en el que las fotos eran algo privado de cada uno. Desde que existen las cámaras digitales, las fotos son de todos. Con todo lo que eso implica.

26.8.09

Se unta de mermelada y el perro le muerde el rabo



La consternación ha llegado a la ciudad de Soria porque uno de sus habitantes, fanático de Sorpresa Sorpresa y su famosa leyenda urbana, decidió untarse de mermelada sus partes nobles para que el perro le lamiera el cimbel. Por cuestiones del destino y, posiblemente, porque el perro llevaba unas cuantas horas sin su ración de Friskies la historia terminó con el ciudadano soriano Cosme Melá en el hospital y con su perro con una salchicha más para la cena.


Al parecer, en un principio el hombre se negó a ir al hospital por vergüenza y pretendió implantarsela él solo usando SuperGlue que tenía por casa; pero como los gritos se oyeron hasta en Japón, los vecinos acudieron en su ayuda. Las primeras palabras de su vecino de al lado al ver la escena, la sangre y el olor a mermelada fueron: "Pfffff Juaaauauajajuaajau" Y no dijo nada más y se fue. Los otros vecinos sí que fueron en su ayuda y llamaron a una ambulancia.


Después de soportar las risas de los camilleros, Cosme fue trasladado a Urgencias y se le realizó una operación rápida; pero no pudieron recuperar su pene al estar, según palabras del médico, "más chuchurrío que un pimiento podrido". Cuando pudieron quitársela al perro ya se había comido la mitad. Sin embargo los médicos le realizaron una intervención de última hora y le colocaron una cañita de un tetrabrik mini de zumo. "Total, para lo que la usaba, al menos tendrá su gracia cuando se baje los pantalones" - declaró el cachondo cirujano.


Cosme a partir de ahora será el hazmerreir de la ciudad, pero al menos salvó la vida. Los médicos dijeron que se pudo haber desangrado si no hubieran intervenido a tiempo, incluso pudieran haber recuperado algo más si no fuera porque al vecino de al lado le dio un ataque de risa al ver la escena. Ahora, en la ciudad circulan diferentes versiones: hay quien dice que fue nocilla, otros foie-gras... El cuento de nunca acabar.

25.8.09

Pagar lavando los platos



"Me los vas a lavar con la lengua, ¡ladrón!"

Con esto de la crisis... Esta frase es algo habitual de nuestras vidas últimamente. Empezar con un "con esto de la crisis" baja diez puntos en el ranking de personas que no usan frases resobadas para empezar un texto. Qué se le va a hacer. Bien, con esto de la recesión, desaceleración acelerada o cabronada de los ricos quien más quien menos ha pensado alguna vez en hacer un sinpa en un restaurante. Lo normal, cuando no se tiene dinero, sería no ir; pero como nos cuesta abandonar nuestro nivel de vida vamos al restaurante y pensamos: "¿Y si saliéramos corriendo sin pagar?" Pero normalmente la gente no lo hace por vergüenza. Por convicciones morales no será.


Pero si alguien lo intenta y pretende salir del restaurante en cuestión sin pagar un duro y con un tupper bajo el brazo puede ser pillado. Y si lo es le tocará pagar lavando los platos. ¿O no? Por lo menos es lo que yo aprendí mientras leía cómics. No tienes dinero, pagas lavando los platos. ¿Hasta qué punto es eso real? ¿Puedo ir yo a un restaurante con mi nana y mi botecito de Mistol y pegarme la mariscada padre?


Son dudas que me asaltan porque si es así a lo mejor vale la pena. El problema es que cuando uno leía esos cómics en los que los morosos pagaban en lavados, cuando llegaban al fregadero estaba a tope de platos. Salían por todos lados: bandejas, platos, vasos, jarras, ratones que se habían hecho una mansión allí... ¿Qué pasa que mientras todo el mundo paga no hay nadie que lave allí? ¿Ponen de nuevo los platos sucios para que la gente coma? ¿O es que tienen una vajilla sacada del bolsillo de Doraemon que no tenía fin? Porque si no lavan llegará un día en el que servirán a la gente en platos de plástico. Imaginaos eso en El Bulli. Viene el camarero con su tortilla deconstruida en un platito de plástico; y el vino reserva en un vaso del Mercadona. "Ay cariño, qué cool es todo, es como cuando íbamos al campo los domingos".


No creo que sea así la cosa, porque si no, ¿de dónde sale tanto plato? ¿Hay un pinche de cocina que cuando se enteran de que alguien no ha pagado se dedica a ensuciar la vajilla entera solo por putear? Quién sabe. Lo suyo sería probarlo. Ir a un restaurante y cuando vayas a la caja a pagar preguntas: "¿Dónde está el fregadero? Vengo preparado para lavarlo todo". Y tan anchos. Lo malo es que eso se convirtiera en costumbre nacional. Que ya se sabe como es la picaresca. Al final estaría la cocina llena de gente fregando platos y se dividirían tanto el trabajo que al final cada uno se lavaría lo suyo y a comer gratis. A ver cuántos restaurantes aguantarían abiertos trabajando así.


Por desgracia parece ser que la cosa no es así de sencilla. Si no llegaríamos al extremo de llevar la comida comprada del súper al restaurante y le pedimos al chef que nos la cocine. "Caliénteme esto en el microondas maestro, que ya se lo lavo yo después". No es plan. La cuestión es que si en los restaurantes aumentan de verdad el número de sinpas, ¿tendrán que adaptar esta costumbre tan comiquera para castigar a los clientes listillos? ¿O tendrán un segurata en la puerta que pedirá el tíquet? ¿Serán los platos de plástico el no va más en los restaurantes modernos? Preguntas, y más preguntas...

20.8.09

¿De verdad hacen falta tantas cosas para tener un hijo?



"Así no se escapa y no le pasa ná, ayy mi niño"

Cuando uno se acerca a la madurez y su entorno cercano empieza a formar familias y tener hijos se da uno cuenta de cual es el esquema básico para seguir las pautas en la sociedad que nos rodea. Esto es: echarse novia durante unos años; pelearse de vez en cuando porque es la salsa de la relación, ya sabéis; casarse con un bodorrio o arrejuntarse; comprar una casa; tener un hijo y también un perro en el jardín moviendo la colita. Para que la felicidad sea completa hace falta un televisor de chorrocientas pulgadas y un Home Cinema para ver screeners de los manteros. Que es como comprarse un horno de leña para hacer sopas de sobre, pero este es otro tema. Si tienes esto eres feliz, esto es así aquí y en las pelis de Hollywood.


Dentro de este esquema también está el famoso viaje pre-bebé. Yo de esto no me había dado cuenta hasta que Wise en una conversación me hizo ver la luz: Todas las parejas que cumplen el esquema anterior siempre hacen un viaje al quinto pino, llámese Caribe o la Conchinchina, justo antes de tener un hijo. Porque luego no podrán. Sí, si alguna de vuestras parejas amigas, que el viaje más largo que han hecho en su vida es al Mercadona de las afueras, os dice un día que se van a Punta Cana, tened en cuenta que al cabo de unos cuantos meses os estarán llamando por teléfono para anunciaros que van a ser papás.


El problema es que ser papá hoy en día es una auténtica hecatombe. Yo no sé si seré padre algún día, pero si lo soy que alguien haga algo antes de que me convierta en otro padre histérico más. Antes de que nazca el niño el afán de todos los padres primerizos es el de comprar de todo para el niño. Para que no le falte de ná. ¡Cualquier cosa es poco para su niño! Así pues empiezan con las revistas pre-mamá, mamá, post-mamá y la madre que los parió. Que no se engañen, esas revistas están escritas por gente soltera que no piensa tener un hijo nunca y se ríen con risas malvadas en el fondo de su redacción. "Mwwwaahhaha haaahahah, ¡hoy he puesto que lo mejor para que se porten bien es castigarlos tres segundos y que prometan que no lo harán más! Mwwaa hahahaaa ¡Ya verás qué risas!" Sino, no se entienden los consejos que dan a los padres para convertir a los críos en auténticos dictadores, malcriados y consentidos.


Cuando se acerca la fecha de nacimiento del bebé es cuando el afán consumista se hace más patente que nunca. El temor a que el niño pueda tener algún problema si le falta algo. "¿Y si nace y no hay biberón?" Hija, para algo tienes la teta. "¿Y si nace y no tiene el Scalextric?" Disimula un poco, Paco. Los padres tienen esta costumbre: comprarle a los críos lo que siempre quisieron tener para ellos. Es una ley que se va pasando de generación en generación.


Seguidamente viene el gasto máximo. El sonajero, el tacatá, el cambiador de pañales, la bañerita, la cuna, el carrito de bebé de verano, el carrito de invierno, los biberones, las papillas, setenta kilos de pañales, juguetes para aburrir al más ocioso... ¡De todo! Luego la ropa para el bebé, que le durará dos días porque crecerá en nada, pero da igual, tiene muda para dos veces cada día de la semana o más. El asiento especial para el coche, otro más para el coche de los abuelos y además un calendario horario con las horas de trabajo de los abuelos, días de fiesta y vacaciones para ver cuándo pueden colocar al niño. Los abuelos, esos canguros sin sueldo.


Ahora viene la pregunta: ¿De verdad? ¿De verdad hace falta taaaaaanta cosa para tener un hijo? Claro, así no me extraña que la gente diga: "Uy, un hijo ahora no, que no tengo dinero suficiente" ¡Normal! Si para tener un hijo tienes que gastarte los ahorros de media vida para chorrocientas cosas que el Corte Inglés decidió que necesitaban los niños... Pues sí, hace falta un dineral. Entonces yo me pregunto, ¿qué leches hacían en la prehistoria? ¡Sin pañales y sin Ikea aquello debía ser el caos! "¡Unga! ¡Pacongo! ¡Ya me ha ensuciao tu hijo la moqueta de piel de Dientes de Sable recién pelada! ¡A ver si le pone un tapón en el culo que se caga por tos laos!" Todos los días discusiones, ¡si es que no sé como ha llegado la humanidad tan lejos!


De todas formas, no hace falta irse a la prehistoria para darse cuenta que lo que se hace hoy en día antes de tener un hijo, sobre todo el primero, es demencial. Estoy seguro que con mucho menos gasto y mucha menos histeria se puede criar un hijo, es más, ¡ya lo hacían hace 20 o 30 años!. Eso sí, si alguna vez tengo uno que alguien me recuerde este post cuando le compre a mi hijo la mansión de Playmobil...

19.8.09

Tiras cómicas (VI): Cabeza-globos (II)


Una vez más os traigo una tira minimalista para que me tiréis piedras. Minimalista es una forma de decir con todo el morro que he hecho un chiste con el Paint porque por ahora no tengo tableta digital. No sé si recordaréis los cabeza-globos de su anterior aparición por la web. Era esta.


Hoy los recupero para hacer una broma con su propia condición de cabeza globos. Los pobres son así, nacieron así, en vez de tener una cabeza normal y pegada al cuerpo, nacieron con un globo. Aún así van a eventos de toda clase y llevan una vida normal. De ahí a que tuvieran un ligero problemilla al ir a ver el tenis:





Siempre lo he pensado: ¿Por qué nunca enfocan al público cuando el tenista tira las pelotas al finalizar el partido? Estoy seguro que más de una vez han dejado a alguien sin nariz. "¡Bien, Nadal ha ganado! ¡Brav...!" PAF. O un ojo, o lo que sea, que esas pelotas pican oye, y los tenistas las lanzan tan anchos. Un día tirarán la raqueta al público y ya verás. Que me veo al Rey saludando a Nadal desde el palco: "Dfelididadeee Nadaall" Y Nadal: "¡Gracias Majestad! ¡Allá va mi raqueta en agradecimiento!" Y el tenista español más laureado de la historia en la cárcel por agresión al jefe de Estado. No es plan.


Así que, aunque sigo sin explicarme esa costumbre de tirar las pelotas al público (no confundir con tirarse en pelotas al público) ahí queda la tira y el sufrimiento de los pobres cabeza-globos que van a ver los partidos con la mayor de las ilusiones... Y terminan como terminan.

13.8.09

Ser zurdo



Hoy es el día internacional de los zurdos, como cada día que es día internacional de algo, ya sabéis. No hay día que no esté pillado, ni siquiera el 30 de Febrero. Por lo tanto, esto hay que celebrarlo. Yo soy zurdo, aunque no en el sentido más purista. Soy zurdo simplemente porque escribo con la izquierda. Me lo recuerda siempre alguien cuando me ve escribir por primera vez: "¡Anda! ¿Eres zurdo?" Y yo: "No, escribo con la izquierda porque me gusta experimentar nuevas sensaciones, no te fastidia". Las preguntas de lo evidente, siempre tan bien pensadas.


Pero ser zurdo no es únicamente escribir con la mano izquierda. Es usar esa mano para absolutamente todo. Como hacen los diestros con la derecha. Lo que me planteo es: ¿Por qué usar solamente una mano para algo cuando tenemos dos? Vale que para escribir no, porque escribir con dos manos sería un poco raro, parecería que hacemos mayonesa. O chutar la pelota con los dos pies, tampoco sería plan porque pareceríamos un muñeco de futbolín. ¿Pero ir alternando? ¿Por qué limitarnos solo a una? Imaginaos un tenista que nunca tiene que dar de revés porque sabe darle de drive con las dos manos. Impresionante, ¿no? Aunque alguno le estará pensando otra utilidad a eso de cambiar de mano... Cómo es la gente...


Limitándonos al mundo zurdil, tiene muchas desventajas. Si eres un zurdo cerrado el mundo está preparado para los diestros. Así pues, si no fuera por tiendas como la del Zurdorium de Flanders en los Simpsons los zurdos estarían perdidos. No tendrían martillos o cucharas para zurdos. La diferencia entre los zurdos y los diestros, es que aunque todos usen una sola mano para las tareas típicas, los diestros lo tienen mucho más fácil porque todo está pensado para ellos. En general, los zurdos siempre han estado discriminados.



Hasta el punto de que los niños que demostraban ser zurdos en el colegio los intentaban invertir para que usasen la mano derecha. Sin ir más lejos, sinister en latín es izquierda; y la palabra que deriva de ella en castellano: siniestro, todos sabemos qué connotaciones tiene. Por alguna razón creían que ser zurdo significaba estar desviado del camino recto que había que seguir, como si el que fuera zurdo caminara ladeado. En general, en la mayoría de culturas del planeta, simplemente los discriminaban (y discriminan aún hoy) por ser diferentes. Supongo que todos esos discriminadores acabarían sus días atropellados por una cabalgata que vino por la izquierda, por una coz de la pezuña izquierda de un caballo o cayendo por un puente por su zurda. De buen rollo, eh.


Pero ser zurdo tiene sus ventajas. ¡Uf! ¡Se lee cada cosa! Que si son más creativos e inteligentes, que si se piensa de otra forma... ¡Para estar orgulloso de ser zurdo! Hasta el punto que uno leyendo lo que dicen por ahí de los zurdos le sube el ego de tal forma que ya se cree un genio. ¡Como si fuera cosa de ser zurdo únicamente! Es como la gente que mira los famosos que nacieron el mismo día que ellos: "Mira, soy como Leonardo Da Vinci, que nací el mismo día" Pues mira hijo, si esa es tu ilusión...


Eso sí, hoy es el día en el que hay que felicitarse porque ser zurdo ya no es considerado algo malo, por lo menos en el primer mundo; y hay que reivindicar la zurdez como una única característica diferencial de las personas y no algo por lo que ser perseguido ni discriminado. Ni aquí ni en ningún sitio.


Me enteré que hoy era el día de los zurdos por Microsiervos y La belleza del desencanto

1.8.09

La gente que te encuentras siempre en el mismo sitio



"Y ahora que he cogido la posturita no esperéis que me mueva"

A veces pasa que en lugares donde vamos de vez en cuando nos encontramos siempre a las mismas personas. Por alguna razón no cambian ni su pose ni su lugar habitual aunque les echen salfumán por la cabeza y aguarrás en los pies. Están ahí. No se sabe por qué, pero ahí aguantan el tipo. En los bares pasa mucho, y ojo, que no me estoy refiriendo a los camareros. No vayáis ahora a uno y le digáis: "Ostras, no sé qué pasa que siempre que vengo te encuentro aquí" Que te dedicará su mejor sonrisa, más falsa que el graduado escolar de Belén Esteban, y te soltará: "¿Siii? Qué casualidad, ¿verdad? Quizá por esos casuales te pongo este vaso en cuarentena sospechoso de mononucleosis, a lo mejor ya no nos vemos tan a menudo..." Los hay con mala leche, aunque esto en realidad es imposible que pase. Los vasos nunca están en cuarentena.


A lo que me refiero es a esas personas que están en la barra apostadas formando parte del mobiliario del bar. Yo creo que los diseñadores de bares deberían crear huecos para esas personas. Si montase algún día un bar, cosa harto improbable a no ser que me haga concursante de Gran Hermano, que entonces ya no me queda otra salida que hacer un bar... Si lo hiciese, pondría una estatua de bronce de un señor con palillo de dientes en la boca y camiseta de tirantes imperio con el codo apoyado en la barra y la cerveza en la mano libre. Maravilloso.


Pero lo que pasa es que estas personas existen, no es necesario hacer la estatua. Ellos están ahí y permanecen clavados en la barra de cualquier bar. Ya sea de copas o de tapas. Que en uno de tapas se puede entender, a veces tienen tanta grasa que aunque no quieras te quedas ahí. Que eso le pasó a un amigo mío. Se apoyó, pidió una tapa de chipirones y cuando fue a levantar el brazo se le desgarró la piel y se le veía el hueso y todo. Tuvo que venir la ambulaaancia... Un jaleeeo... Mi amigo gritándole al camarero: "Devuelvamee mi cacho de brazoooo". Un follón. Y en los bares de copas también pasa, a veces se les olvida pasar la mopa, el rastrillo y la pala y se quedan los churretones de los cubatas enganchifosos y ahí que se queda la gente.


Podría ser por eso que están ahí, pero no. Están por gusto. Porque el bar les mola. A algunos que he visto me parecen más bien mimos de las Ramblas de Barcelona disfrazados de cincuentones dejados. Se mantienen quietos totalmente y cuando les echas una monedilla beben del cubata. O piden otro al camarero, dependiendo del momento. Son un espectáculo, en serio. Vienen guiris del mundo entero a verlos.



"Je je je, ¿otra vez tú por aquí? Hooola, hola"

De todas formas, esto no pasa solo en los bares. Pasa en cualquier sitio de la ciudad. Hay gente que no la ves nunca en ningún sitio, pero vas al cine, por ejemplo, y te las encuentras allí. Si son conocidos la conversación es siempre la misma: "Anda, otra vez nos vemos aquí" "Sí, qué casualidad" "Sí, ya ves, ni que os hubiéramos venido siguiendo eh, je je je" Mientras le susurra al otro: "¿Habrán descubierto el transpondedor que le colocamos en los bajos del coche? Espero que no". Espías de pacotilla.


Si son gente desconocida las teorías aumentan una barbaridad. ¿Qué hace ese tío siempre ahí? ¿No tiene casa? Sí, todo el mundo se pregunta esto siempre: ¿No tiene casa? Como si los bares o las tiendas de videojuegos tuvieran una plataforma pro-mendigos para mantenerlos dentro de sus paredes. "Ni un sintecho nunca más, Bar Tolo le ofrece un trabajo no remunerado que consiste en ser figurante de bar, para que parezca que está lleno, y a cambio no le echará a patadas". Bravo. En las tiendas de videojuegos también pasa mucho porque siempre está la misma persona probando juegos. ¿No tiene casa? No, no tiene consola. Para qué, si puede jugar gratis en la tienda del colega.


Aún así, en algunos casos el misterio es abrumador. Las personas a veces cogen costumbres que no pueden dejar de hacer, y una de ellas es ir siempre al mismo sitio, a la misma hora y hacer exactamente lo mismo. La rutina les mola. Supongo que si un día cierran la tienda, el cine o el bar habitual sufren un shock emocional y no salen de casa nunca más en el mejor de los casos. Por eso, cuando uno de esos sitios cierra no ves nunca más por ningún lado a esas personas... Desaparecen.
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