
Cuando se acerca la Navidad todo el mundo te pide dinero. Ya sea porque te venden Lotería, o para alguna rifa o por alguna buena causa. Una de las formas de pedirte dinero que se ha puesto de moda desde hace por lo menos más de diez años es la de venderte calendarios. Y no los típicos almanaques pequeñitos de los carteros, sino calendarios grandes con fotos enormes de gente en bolas tapada estratégicamente para que no se vea ni un pezoncillo o ni un ciruelín. Así en diminutivo queda más fino. Así, cumples dos propósitos en uno: te sientes buena persona al colaborar solidariamente y sacias el morbo de ver a tus vecinas semidesnudas.
Todo esto en sus inicios estaba muy bien. Se llamaban, oh, calendarios solidarios. Tú comprabas un calendario y con ello ya colaborabas a la buena causa. Una idea novedosa, incluso podría decirse transgresora. Gente de a pie, que podría ser tu madre, aunque mejor que no lo sea, posando desnuda en un calendario que luego colgarás en tu casa para que vean tus visitas. Como el que tiene un almanaque de gatos, pero con más pelo. ¡Naturaleza viva! ¡Que se vea la naturalidad!
Seguidamente, como lo de calendario solidario no terminaba de cuajar del todo y no siempre el dinero iba a causas, digamos, confortables; le cambiaron el nombre. Sí, ya no iba el dinero para el hambre en África o para salvar las ballenas. Que a veces según qué fotos veías, no sabías si el hambre en África era para darle de comer a algún escuchimizao de las fotos y a veces te preguntabas seriamente a qué ballenas se referían cuando hablaban de salvarlas. Así pues, pasando olímpicamente de temas solidarios pasaron a hacerse calendarios para recaudar dinero para el equipo de fútbol del barrio o para un viaje de fin de curso. Y entonces fue cuando cambiaron el nombre de calendario solidario a calendario erótico.¡Toma ya! ¡Casi nada! ¡Erótico dicen! Ya se sabe que el erotismo es muy subjetivo, lo que a uno le puede parecer erótico a otros les parece una chorrada. Como ejemplo los fetichistas de pies, ver un pie y ponerse cachondo, pues oye... Mira... No sé... ¿Qué pensarán al ver a alguien chupar un Frigopie? Así que los calendarios de gente normal de la calle como tú y como yo, pasaban a denominarse calendarios eróticos. Con toda la presión que eso conlleva. Miren señores calendariófilos, un calendario erótico es el que hace Pirelli cada año. Lo que hacen ustedes son calendarios Rueda de Madera Cuadrada. Si eso es erótico, yo soy un pingüino al que le gusta tomar el sol en el Caribe.
Entonces, cuando uno le llama calendario erótico a cualquier cosa, pasa esto:

Señoras, con todo el respeto, esto no es un calendario erótico. Esto son dos señoras con unas chirucas al cuello, en el bosque, que se han dejado la ropa en la tienda de campaña y bien harían de no coger frío. Esta foto es sacada de esta galería: [Madres en un calendario erótico de Salamanca] Fueron timadas por un desalmado (y pésimo) fotógrafo, no vendieron un mísero calendario ni a sus maridos, y tuvieron que pagar una deuda enorme porque habían hecho un montón de copias. Les dijeron que sería un éxito y en fin, una cosa es ser solidario y otra no tener ojos. Lo mejor son los pies de foto de la galería: "Las madres insisten en que no se trata de algo obsceno, sino una iniciativa por el bien de sus hijos." No, no. Si obsceno no es. Tranquilas. Más faltaría que se despatarrasen. Mejor así, sin obscenidades.
Con todo y con eso, la gente sigue haciendo calendarios supuestamente eróticos. Cada año salen aproximadamente veinte mil millones. Sin exagerar. O por lo menos es la sensación que le da a uno. Ahora la frase estrella cuando hay que recaudar dinero es esta: "¿Y si hacemos un calendario todos en pelotas? Pero sin que se vea nada eh..." Sin que se vea nada, ojalá fuese verdad y fuesen pioneros: "Gente en pelotas con la luz apagada" Y efectivamente, no se ve nada. Pero ellos lo dicen tal cual, como si se les hubiese ocurrido en ese momento. "¡Eh, que idea tan genial! ¡Y original! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?" Contesta alguno. Les resulta la mar de gracioso y divertido. Y luego salen estas cosas. El problema es que hace años que dejaron de ser graciosos y novedosos. Hasta el punto que ya es pesadez, ya a nadie le llama la atención un calendario de gente desnuda. "Ah, mira, otro calendario". Y ya uno ha visto al vecindario entero haciendo el ridi. Y sexy y erótico jamás lo ha sido, así que la pregunta es: ¿Por qué? ¿Por qué seguir haciéndolos? ¿A nadie se le ocurre nada mejor? Qué sé yo, ¿agendas con fotos de gente en bolas?











