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9.1.11

Las rebajas sacan lo peor de la gente

Esta pelea era de mentira...
Pero y lo bien que ilustra el post


He de entonar el mea culpa (y el caga remordimientos, chiste de la tarde) respecto al tema de comprar ropa. A ver si así, confesando públicamente, consigo romper mi endémica pereza. A mí eso de desvestirme y volverme a vestir veinte veces tras una cortinilla me hace bostezar. No tanto, eso sí, como aguantar un bolso de mujer durante un rato, bien apartado del cuerpo para que se note que no es mío. Que una vez una chica me dejó uno mientras se cambiaba en los probadores y cuando salió se lo había dejado a un hombre con tatuaje de "amor de madre" muy majo que se ofreció voluntario a aguantarlo, así nadie pensaría que el bolso es mío. Misteriosamente ese hombre desapareció y yo perdí, digamos, una oportunidad para ligar aquella tarde. Y el huevo derecho. En resumen, las tiendas de ropa y yo no nos llevamos bien. ¿Y qué peor momento hay para ir a una de ellas? Las rebajas.


Aviso necesario
Las rebajas se llaman así porque los precios están más bajos que habitualmente, sino se llamarían las realtas. Es un dato que dejo ahí. Para pensar y darle vueltas. Éstas empiezan justo después del día de Reyes para que la gente que compró los regalos antes y se den un paseo por las tiendas, se tiren de los pelos púbicos con fuerza al ver el bajón de precio. Así pues, como estamos en crisis y todas esas cosas, muchísima gente hace los regalos de Navidad en efectivo para que cuando lleguen las rebajas puedan comprarse lo que les dé la gana y a un precio mucho más económico. Ha llegado hasta tal punto el tema que la gente regala billetes de 50 euros con un lacito y una pegatina que pone "Deseo que te guste" o "Vale por lo que te salga de los huevos que no tengo ganas de ir a comprar y está todo muy caro". El espíritu de la Navidad, amigos.


Así que el pragmatismo se ha apoderado del espíritu navideño y muchísima gente sale a las calles a partir del día siete para hacerse los auto-regalos de Reyes. Estos se juntan con las personas ya habituadas a los días de rebajas. Son esas señoras que aparecen en los encabezamientos del telediario. Agarradas a su bolso van dando codazos a las otras marujas de la puerta para entrar las primeras en el Corte Inglés. Son señoras que quizá en su casa son la mar de calmadas. Acarician a sus hijos, les pone Vicks Vaporub con suavidad, hacen sus cenas preferidas, dan centimillos al mendigo de la esquina, ayudan a cruzar la calle a los ancianos... Pero para ellas el símbolo de El Corte Inglés es el equivalente a la luna llena para el hombre lobo. Su corazón late más fuerte, se le afilan los colmillos y les sale pelo en el sobaco, de las horas que llevan paradas en la puerta sin poder depilarse. La transformación se ha completado: son las Rebajalobas.


Las Rebajalobas son aquellas mujeres que no compran: devoran la ropa. Echan el ojo a cualquier oferta y la cogen, aunque no les vaya bien, aunque sea más feo que ver fornicar a un orco de Mordor con Amy Winehouse, les da igual. Donde ponen el ojo ponen la zarpa. Y pobre de que haya alguna otra Rebajaloba intentando coger la misma pieza. ¡Lucharán hasta la muerte si hace falta! Imaginadlas. Una al lado de la otra, apretando los dientes, estirando hacia sí mismas la camiseta con estampado verde-lila-fosforito, a cámara lenta, gritando desesperadamente: "Guaarrouuuaaahh, yoouuu la viiii primeeerroouuuu" Hasta convertir la bonita camiseta en una sábana para cama king-size


"É to míooghh"
Todo esto lo que provoca es que gente como yo, que tenemos una especial alergia a ir a las tiendas de ropa y que vamos para no ir en pelotas por ahí, nos dé absoluto pavor entrar en una en estas fechas. ¡Y eso que yo no tengo que luchar por una falda! Y luego viene otro hándicap para estos días, que son las colas que se forman. Ya solo para probarte un par de pantalones, una hora de cola. Con siete Rebajalobas al lado escupiendo espuma. "¡Esa se ha colao! ¡Le voy a abrir la cortina para que se le vea el parrús!" Cualquiera se cuela. Entra dentro contigo y te deja sin el carnet de padre. Luego tampoco tardes más de la cuenta, o te olvides mirar varias tallas de lo mismo. Cuando se juntan en manada ponen en marcha "la llamada del criticonismo" para que te piten los oídos hasta tal extremo que salgas del probador arrastrándote por el suelo reclamando piedad. "Tenéis vía libre pero callad yaaa, ¡por Dios!"


Por eso están los precios tan baratos. Para compensar todos estos dolores que tienen que sufrir los compradores cuando intentan ir en época de rebajas. O la consecuencia es al revés, porque los precios están más bajos la gente se vuelve loca y saca lo peor de sí mismos, barriendo todo a su paso. Sólo imaginad por un momento que en vez de los precios rebajados, dieran las cosas gratis. Si ya la gente se prepara para duelos a espada por un mísero caramelo de la cabalgata de Reyes, ¿qué harían si en la puerta de El Corte Inglés repartiesen moda primavera-verano tirándola al azar a la turba enfurecida? Miedo me da pensarlo, pero... ¿La Revolución Francesa? Una nimiedad en comparación...

1.1.11

¿Por qué no se cumplen los propósitos de año nuevo?

Viñeta del gran Alberto Montt


Una costumbre muy habitual por estas fechas es hacer propósitos de año nuevo, pero no os preocupéis, yo no los voy a hacer. Podría hacer un post explicando mis motivaciones vitales para este año en mi vida personal y entonces todos caéis dormidos ipso facto. Un año se me ocurrió hacer propósitos de año nuevo, por culpa de un meme chorra, y uno de ellos lo cumplí este año: actualizar la plantilla del blog. Eso se llama tomárselo con calma. Aún así, sigue siendo una costumbre de muchos blogs y de la vida en general de la gente lo de hacer una lista con cosas que se pretende no cumplir durante el año. Porque si algo tienen en común todos estos propósitos es que nadie los cumple. Esto ya lo sabemos todos, pero la pregunta es por qué. Ahí es donde entra este post.


Ahí acaban normalmente
La primera pregunta que debemos plantearnos es: ¿por qué esperan a proponerse las cosas para primeros de año pudiéndolo hacer, por ejemplo, el 19 de noviembre? Si tan buenos son los propósitos, ¡empecemos lo antes posible! Sin embargo hay gente que empieza a planteárselos meses antes del año nuevo. Así pues, puedes ver a gente en la playa en pleno agosto, fumándose un pitillo, diciendo tan anchos: "Para año nuevo lo dejo, esta vez sí". Yo estoy por hacerme fumador para saber qué se siente diciendo que lo dejas cada año. Debe de formar parte de ese extraño placer que hay en fumar: mentir sobre las posibilidades de dejarlo. Este año es el propósito estrella porque según una nueva ley no se podrá fumar en ningún bar, pero por el olor que soltaba mi ropa esta mañana juraría que a los fumadores también les gusta tomarse las cosas con calma.


Los propósitos son siempre del mismo estilo. Pongo los ejemplos más típicos. Uno de ellos es ir al gimnasio. Si los gimnasios hacen tanto dinero a lo largo del año es gracias a estas costumbres de año nuevo. No tengo datos concretos, pero yo juraría que de la gente que se apunta al gimnasio un 10-15% es la que va. El resto está en casa diciéndose a sí mismo: "Tengo que ir, tengo que hacer deporte, la lorza me habla. Oh, un croissant, ñam" Alguno que otro intenta ir, pero después del primer día es capaz de masticar su propio higadillo de tanto soltarlo por la boca. Así que, todo el mundo al ver el extracto de la cuenta a primeros de mes dice, ¿por qué tiro el dinero? Pero en vez de proponerse algo factible como por ejemplo borrarse, dicen que irán. Y el dueño del gimnasio se frota las manos al estilo señor Burns.


Micifuz es el único que
cumple sus promesas
Hay otro propósito, muy relacionado con este que es el de ponerse a dieta. Es un propósito que se hace a primeros de año y se pone en práctica en mayo, cuando empieza la operación bikini y muy probablemente ya es demasiado tarde. Es habitual decirlo en estas fechas porque es la época de las comilonas. Yo a veces no sé si se pone tanta comida para celebrar la Navidad o porque mi madre quiere cebarme para sacar foie de morri. A veces dudo. 


Y también mucha gente se propone en estas fechas estudiar. Los universitarios están cerca de su fatídica época de exámenes y es cuando se dan cuenta que se han pasado la mitad de días evitando el estudio con excusas tan peregrinas como: "No, hoy es Navidad y no se estudia, Nochebuena tampoco, el día de los inocentes, pues tampoco que es un día señalado, el treinta tampoco que me voy a comprar los regalos de reyes, el 31 no, acabar el año estudiando... Qué palo. El uno resaca... Y... ¡Coño! Este año sí que estudio, ¡de verdad!" Y no. Y tampoco pasarás los apuntes a limpio. Y tampoco asistirás a todas las clases. Que no. 


Así pues, podemos alcanzar una conclusión clara a partir de los comportamientos de la gente ante este tema. Si te planteas algo como propósito de año nuevo es porque durante todo el año has sido incapaz de cumplir nada de lo que te propones. Con lo cual, te estás proponiendo retos que sabes a priori que no vas a poder cumplir; o al menos nunca lo has cumplido de forma natural. Por lo tanto, lo más probable que por mucho que apuntes una lista repleta de buenas intenciones, la realidad golpeará a mitad de año demostrando que plantearse las cosas buenas en año nuevo no sirve de mucho. Planteárselas durante el año sí.


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