Pintoresca noticia la que ha acontecido este fin de semana en un pueblo de Palencia. Ayer por la tarde un hombre decidió casarse por lo civil con su mano derecha, o como él prefiere llamarla: Su Extremidad Superior. Después de años de convivencia ininterrumpida durante las veinticuatro horas del día, Juanpa Jillero empezó a ver a su mano derecha de manera distinta. "El roce hace el cariño, y cada vez que me conectaba a Internet nos sentíamos más unidos que nunca" - dijo en plena ceremonia, cuando prometía su amor eterno hacia su mano.
La ceremonia estuvo repleta de anécdotas. Sobre todo por la imposibilidad de la mano para hablar, que tuvo que anunciar el "sí quiero" por escrito. Una vez confirmado el matrimonio mano y hombre se fundieron en un sonoro y emotivo beso que levantó los aplausos de los asistentes a la boda: todos sus amigos virtuales de webcamscochinas.com. Después de la ceremonia, sus ciberamigos les recibieron con aplausos y vivas a la novia, pero en vez de tirarles arroz o pétalos, lanzaron miles de Kleenex. Sin usar.
Ante la curiosidad de los medios, el recién casado accedió a responder algunas preguntas. Dejó claro que sería siempre fiel a la mano y que nunca la abandonaría. Además, dijo, de forma un poco soez, que "estaba seguro que ella le sería siempre fiel, porque esa mano no tocará otra polla en la vida". Siempre había estado con él, fue su primer amor y estarían unidos - principalmente por la muñeca - para siempre. Quiso añadir que aprendió a utilizar el ratón con la mano izquierda para no serle infiel con "La Otra".
A pesar de ser un ejemplo moral sobre la fidelidad en las parejas, el cura del pueblo no hizo más que escandalizarse con la boda. "Primero, se va a quedar ciego; y segundo, ¡esto ya pasa de castaño a oscuro! ¿Qué será lo próximo? ¿Una muñeca hinchable? ¿Casarse con una vagina en lata?" Pero el cura no sabía que la siguiente boda era precisamente esa. Acto seguido sufrió un infarto y lo tuvieron que trasladar al hospital más cercano. "¡No me coja con esa mano! ¡Con La Otra! ¡Con La Otra!" - gritaba durante el poco tiempo que se mantuvo consciente.
Al finalizar la boda Juanpa marchó de viaje de novios con su mano hacia un lugar que no quiso concretar "para mantener la intimidad de la pareja". Eso sí, a ellos dos les acompañaba inseparablemente el portátil con Wifi incoporado. Juanpa miró a su mano y suspiró: "Tantos buenos ratos juntos..."




